Tenemos una sala con un chimpancé, una escalera y un plátano colgando del techo. El bicho que no es tonto, se sube a la escalera y agarra el plátano. Ah, pero como la ciencia es divertida, el plátano no es de verdad, sino que es un dispositivo que hace pasar una corriente eléctrica por el suelo.
Metemos a otro simio. Se sube a la escalera, agarra el plátano y electrocuta -un poquito solo- al primer simio. No pasa nada, pero cuando lo haces noventa veces ya mosquea. Queda pues el plátano colgando y los dos chimpancés mirándose el uno al otro en plan, "como agarres el plátano te mato".
Metemos a un tercer chimpancé. Ufano él, se sube a la escalera. Los otros dos chimpancés corren a por él y le dan una paliza. El tercer simio, dolorido y flipado mira a los mendas pensando: "¡se han vuelto locos!". Cada vez que intenta subir a por el plátano, ostia que te crió. Claro, acaba sentado en una esquina de la sala mirando a los otros dos bastante asustado.
Metemos un cuarto chimpancé. Ve a los otros tres colegas, a continuación ve el plátano y dice "jeje, esta es la mía". Se sube a la escalera y los otros tres simios se abalanzan a por él a darle un palizón. Solo los dos primeros simios saben lo que ocurre cuando se agarra el plátano, el tercero cree que es "lo que se debe hacer". La historia se repite varias veces hasta que el cuarto simio desiste de ir a por el plátano.
Sucesivamente se van metiendo más chimpancés. Llega un momento en que tienes doce simios enfadados mirándose unos a otros. A continuación sacas los dos primeros monos. Y metes a otro nuevo.
Los diez monos le dan una paliza al número trece. Pero ni este último ni los atacantes saben por qué le dan la paliza. Simplemente se han establecido unas nuevas normas en "la sala de los monos".
La verdad es que esta situacion ocurre en la vida real por ejemplo cuando una banda se''pelea'' con otras y intervienen mas personas que se encuentras ajenas al tema de la pelea.
ResponderEliminar